jueves, 19 de febrero de 2009

ESTRENO ESTANDARTE DE FIDELIS


En Teruel estrenamos nuevo estandarte.

miércoles, 11 de febrero de 2009

PROGRAMA BODAS ISABEL 2009


















Este es el programa de las Bodas de Isabel 2009, repleto de cosas, cinco hojas de actividades, animaciones y lo que es la esencia de la fiesta y lo más importante, la representación de la leyenda de los Amantes de Teruel.
Todo aquel que se anime a visitar Teruel este fin de semana, se encontrará una ciudad instalada en el primer cuarto del siglo XIII, donde podrá encontrar un sinfín de cosas para ver y disfrutar.
Podrá disfrutar con todos y cada uno de los cinco sentidos, pues para todos ellos habrá algo que recordar.
Una fiesta de ensueño y nunca mejor dicho.
A los pies de la escalinata se situará el campamento recreacionista, como viene haciéndolo desde hace tres años.
Anteriormente al primer campamento recreacionista que se realizó en Teruel, también bajo la organización de Fidelis Regi y la Fundación, los recreacionistas no tenían hueco, no tenían actividades para participar, ni tenían facilidades.
Deambulaban de un lado a otro, empapándose del ambiente de la ciudad pero sin un sitio para recalar, para descansar, para compartir. Algunos incluso mal dormían en el coche, pues nadie se preocupaba de ellos, a pesar de que había un grupo de recreación(ahora se sienten incómodos con esta palabra, pues han echado tanta porquería sobre ella, que lo que antes enarbolaban como carta de presentación, les incomoda), que se lucraba con las Bodas, pero siempre miró por su bolsillo y nunca por sus compañeros recreacionistas, ni por la propia fiesta, a fuer de ser repetitivo y timorato.
Pero bueno, dejemos el pasado en el pasado y miremos al futuro.

Teruel, ven y cuéntalo, una ciudad volcada, una ciudad en la calle, una emoción, una leyenda, unos amantes...los nuestros... los de Teruel.

sábado, 24 de enero de 2009

PROGRAMA RECREACIONISTA BODAS ISABEL DE SEGURA 2009





PROGRAMA RECREACIONISTA DE LAS BODAS DE ISABEL 2009:

Jueves, 12 de febrero

16:00 - Montaje del campamento.
20:30 - Acto oficial del cierre de las puertas en la Plaza de la Catedral, enlazará con el anuncio de la muerte de Diego.
23:00 - Cierre de las puertas, actividad de pasacalles recreando el cierre de las puertas históricas de la ciudad.

Viernes, 13 de febrero

(Durante todo el día desplazamiento de mesnadas por la ciudad, cobrando impuestos, para el rey, organizando trifulcas,…)Acogida de los recreacionistas al campamento.

13:30 Vestir al caballero en la plaza del Torico, vestimenta civil y militar de un ricohombre. Al finalizar cruce de espadas. Por la asociación Fidelis Regi.
16:00 Taller de danzas para los mesnaderos y Caballeros del campamento recreacionista.
23:00 Danzas de Damas y Caballeros en la plaza del Torico.

Sábado, 14 de febrero

(Durante todo el día desplazamiento de mesnadas por la ciudad, cobrando impuestos, para el rey, organizando trifulcas,…)

11:00 Preparación de la batalla, control armas, asistentes y últimas instrucciones.
12:10 Romance de Ciego.
12:30 Batalla Recreacionista a los pies de la Escalinata.



13:30 Vestir al caballero en fuente de la Escalinata (de nuevo civil y militar).
16:30 Esgrima infantil en la escalinata.




17:00 Títeres: “El Cid pasó por aquí”, a los pies de la Escalinata.

20:00 Entrada de Diego en la ciudad.


23:00 Vela del Marcilla con los Amigos de Diego.



24:00 Nombramiento Fidelis de Honor. Acto entrada nuevos Fidelis y espaldarazo a nuevo grupo de recreación.

Domingo, 15 de febrero

10:30 Traslado solemne del cadáver de Diego de la Glorieta al Hotel Reina Cristina, acompañaremos a la familia y amigos.
11:30 Comitiva fúnebre, entierro de Diego
16:00 Desmontaje de campamento.

domingo, 21 de diciembre de 2008

BATALLA BODAS ISABEL DE SEGURA 2009





El año pasado, la Asociación Fidelis Regi, incluyó en el programa recreacionista de la Fundación de las Bodas de Isabel de Segura, una batalla a los pies de la escalinata.




Fue una batalla entretenida, donde participaron la mayoría de los recreacionistas que se acercaron por allí, además de los miembros del grupo de Trencavell que ese año nos visitaban.
Este año, debido a una inquietud manifestada en el foro del Grand Sud, Juan Carlos Cruzado, presidente de la Federación de Grupos, se puso en contacto con nosotros, para dar forma a la batalla este año, de manera que colaboraramos con ellos, contaramos con los visitantes franceses que nos iban a visitar y también que pudiera estar abierta a las personas o grupos de Teruel que estuvieran interesados, siempre y cuando se cumplieran una serie de requisitos de equipación y destreza, por motivos de seguridad.

Ruben, del grupo de los Trebuchetarios, planteó recientemente en el foro de la Federación la posibilidad de hacer una batalla, con diferentes movimientos tácticos y no solo una melé sin sentido.

La batalla ya tiene fecha, hora y lugar y la iniciativa de Rubén se complementa y suplementa, la idea de la misma, con lo cual colaboraremos con él, en la organización y desarrollo de la misma.

De esta manera la Fundación, la Federación y más concretamente los grupos de Teruel, en concreto Trebuchetarios y Fidelis Regi, daremos forma a una batalla, que pretende ser un ejercicio de recreación militar de la época.

Pongo a continuación el primer esbozo de la batalla:


"En 1220 se produce el sitio de Albarracín por parte de las tropas reales, al dar acogida Azagra a un perseguido por el rey.
Don Rodrigo de Lizana, amigo de Azagra, prendió ilegalmente a don Lope de Albero llevándolo preso a su castillo de Lizana.
Un yerno y su hermano llevaron el asunto al rey, el cual falló en contra de Lizana, el cual, tras el ataque del rey para liberar a Lope, se refugió en Albarracín.
En junio de 1220 don Jaime sitió Albarracín, dado que Azagra se negó a entregar al fugitivo D. Rodrigo de Lizana. El sitio fue un fracaso y el 12 de agosto el rey está ya en Teruel.”

Inspirándonos en este hecho histórico, la Fundación de las Bodas de Isabel, dentro del programa de recreación, organizado y coordinado por la asociación Fidelis Regi, organiza una batalla que recrea una escaramuza entre las tropas reales del jovencísimo rey Jaime I, lideradas por los ricoshombre Artal de Alagón y Ximeno Cornell entre otros, contra Rodrigo de Lizana y Pedro Fernández de Azagra.
Condiciones de la Batalla:
Este hecho histórico se produce en 1.220, por tanto el armamento y vestimenta intentará recrear en la medida de lo posible la vestimenta y equipación de esta época, permitiéndose un marco temporal de 30 años.
Para los participantes en la confrontación cuerpo a cuerpo, el armamento autorizado será la espada de una mano y escudo. La espada será “negra”, con la hoja remachada en el pomo, el grosor mínimo de la hoja estará entre 2 y 3 mm, evitando rebabas o esquirlas cortantes. El escudo asimismo sin aristas cortantes.
Prohibidas por anacrónicas espadas de mano y media.
Prohibidas por peligrosas las armas de asta, así como contundentes tipo hachas, mazas, manguales, bordones y estoques.
Obligatorio como equipación defensiva, el gambesón o gambax, almofar y yelmo, así como guantes (permitiéndose a pesar de su anacronismo los guanteletes, aunque es preferible otro tipo de guantes tipo de cota de malla con acolchado o de otro tipo, más acorde con la fecha a recrear).
Las armaduras transicionales, así como los yelmos con facial abatible no estarán permitidos, tampoco las brigantinas, pero sí la cota de malla o/y armadura lamelar.
En el combate estarán prohibidas las técnicas de punta al cuerpo, incluso al escudo.
Los combates individuales dentro de la confrontación serán libres, ahora bien, el objetivo es divertirse y hay que buscar más la espada y el escudo del contrario que los huecos del mismo, de manera que la confrontación resulte vistosa.
Se hará especial hincapié en los movimientos tácticos, dirigidos por los respectivos líderes de cada bando, pues se persigue una dramatización de la batalla, que sea divertida y segura para los participantes a la vez que vistosa y entretenida para el público. Estos directores estructuraran las diferentes huestes y marcarán los movimientos y acciones, debiendo ser seguidos obligatoriamente por los participantes, el no hacerlo acarreará la expulsión del combate.
Previamente a la batalla, se procederá a comprobar la identidad de los participantes y a la revisión del equipo, tanto ofensivo como defensivo. Por lo que se requerirá la presencia con anterioridad a la batalla.
Recordamos que la prioridad absoluta es la seguridad, por tanto la organización se reserva el derecho de admisión y, en su caso, de expulsión de quienes no respeten las anteriores normas.
Las decisiones de la organización serán adoptadas de forma inmediata e inapelable.

Para la participación en la batalla será requisito necesario solicitar la ficha de inscripción, y enviarla cumplimentada con anterioridad al 20 de enero a la misma dirección. Se confirmarán las inscripciones aceptadas.
"



domingo, 7 de diciembre de 2008

LUNA
























































Estupendas jornadas la vividas en Luna, tenéis más información en el foro de Fidelis, os traigo aquí algunas fotos que reflejan, al menos, en parte, lo vivido ese día.

AD USQUE FIDELIS!!

BODAS ISABEL 2009


Días ha que vigilo desde esta puerta de Daroca.
Cada día miro al horizonte buscando entre las primeras luces del alba el regreso de las armas de Marcilla. Día tras día, desde hace al menos tres años, pero Diego Martínez de Marcilla no regresa a Teruel.
Doña Isabel reza con fervor en la Iglesia de Santa María de Mediavilla o en la de San Pedro o del Salvador. Reza por él, porque cumpla su promesa y regrese con bien de aquellas batallas, de las que tan terribles noticias nos llegan. Teme que Diego haya muerto, pues nadie ha sabido darle noticias del joven turolense, aunque algunos dicen que lo vieron en medio de la brega, se lo imagina tendido sin vida en el campo de batalla, que acaso cayera herido cuando tanta resistencia opuso a la morisma y que acaso estuvo desangrándose de sus heridas, solo, desamparado, sin un corazón amante a su lado para recoger sus últimos suspiros.
Mañana vence el plazo, Doña Isabel ha prometido a su padre desposarse con el señor de Azagra, pues perdida es toda esperanza.
En señor Tenente con motivo de la boda de su hermano ha encargado grandes fastos, ha invitado a notables de todos los reinos cristianos y va a celebrar por todo lo alto los esponsales del Azagra y la de Segura.
La ciudad de Teruel se engalana para los esposos y los visitantes que compartan con ellos tan señalado día. Diferentes huestes y mesnadas, acompañando a los señores y ricoshombres, montarán sus reales alrededor de la ciudad para participar de la ceremonia y la celebración posterior con los notables de la ciudad. Se rumorea que el propio rey Don Jaime vendrá a felicitar al Tenente por las nupcias de su hermano.
Nada, sigue sin aparecer…desde aquí se puede escuchar el jolgorio y el regocijo de la gente, las risas y bromas, las chanzas y la música… quizás sea mejor así, que Diego de Marcilla no regrese jamás, que Isabel de Segura se despose con tan notable señor y que la vida siga por estos derroteros… aunque el destino, el azar, es caprichoso… no quisiera ni pensar que pasaría si el Marcilla regresara y descubriera a su amada casada con otro…

domingo, 21 de octubre de 2007

Cronica de la Villa de Molluela 2007

Crónica de las muy provechosas jornadas que los caballeros de la hueste Fidelis Regi vivieron en la noble villa de Moyuela del reyno de Aragón, no lexos de la cibdad de Çaragoça, donde se sucedieron tales prodigios que difícilmente serán creydos por quienes los leyeren y con ello dejo en suspenso a vuesas mercedes.

Contada, como ya es tradición, por el cronista mayor de los Fieles del Rei, Enrique de Çaragoça, que asistió a ellas y dellas disfrutó con grande deleite.

In nomine Patris, et Filii, el Spiritu Sancti. Amen

PRIMERA JORNADA

Donde se llega a la villa de Moyuela, se monta campamento como se puede y se pasan agradables horas verpertinas y aún más placenteras en la noche, como se verá.

"¡Sea por siempre alabado el Señor Todopoderoso en su Omnipotencia y tenga él la Misericordia de apartar al Maligno de nuestro lado! ¡Bruxas, trasgos, duendes y fantasmas, alejáos deste pobre amanuense!, que sólo vuestra infame y lujuriosa mano puede explicar los estraños sucessos que aquestos pasados días viviéronse en la muy noble villa de Moyuela, adonde los Fideles Regi habíamos sido convocados por petición de nuestro buen caballero don Juan de La Guardia y en compañía de los Arqueros Mercenarios del Antiguo Reino de Aragón, por buen nombre conocidos como CAMARA. Mas sosiéguese el corzo y témplese nuestro espíritu y no adelantemos acontecimientos, que ya este cronista lenguaraz pugna por liberar su verborrea atropellando las palabras e impidiendo que fluyan cual manantial cristalino narrando con pulcritud línea tras línea a vuesas mercedes lo que en Moyuela ocurrió en aquestos estraños mas jubilosos días que han llenado de turbación mi espíritu."

"Comencemos, pues, diziendo que era convocada a participar en el mercado desta noble villa çaragoçana la mesnada regia y allá fue con ella vuestro amanuense con su viejo corcel bermejo que tantos caminos ha trotado ya por toda la geografía destos reinos. Con alegre ánimo, pues, el día de San Jeremías del presente anno recorrimos los nobles de la hueste regia los inclementes secanos de Mediana, Belchite, Letux y Azuara, llegando a Moyuela vuestro cronista faltando una media hora para sexta y encontrando a las puertas de la aldea al caballero don Juan de La Guardia con su familia, que me indicaron dónde abrevar mi castigada bestia, dónde guardar mis pertrechos y dónde tomar el refrigerio que iba mi cuerpo a agradecer en gran medida por la mucha calor, las moscas y el cansancio del viaje."

"Es la villa de Moyuela un muy agradable e recoleto lugar perdido entre los montes de la comarca del Campo de Belchite, poblada por unos 100 fuegos y muy animosa de gentes siempre dispuestas a acoger de buen grado y a ofrecer exquisita comida e vino a cuantos foráneos cruzan sus puertas en paz e con la sana intención de conocella. Estaba dispuesto el lugar de nuestro campamento en la calle principal de la villa, llamada por sus gentes el barranco sin duda por haberlo sido, dada su ubicación entre dos pequeñas lomas, en la cima de una de las cuales se encuentran las ruinas de una que debió ser muy notable mota fortificada, hoy convertida en ermita consagrada al santo protector deste nuestro reino de Aragón, el caballero San Jorge tantas veces invocado por la hueste Fidelis Regi en sus batallas y que tantas victorias nos ha dado, de lo cual mucho nos holgamos por hallarnos tan cerca de su templo."

"Mas poco a poco íbase juntando la mesnada en la casona nobiliaria del barón don Juan de la Guardia y allá estábamos don Lope Ferrench de Luna, las damas donna Leyre y donna Laura y el caballero don Paulo de Leo Crucis, además del hermano del sennor de La Guardia con su prometida, su esposa donna Elena, sus hijos el infante don Nicolás y el infante don Daniel y su suegra que a todos colmó de bienvenidas, plácemes, café y magdalenas, que estaban como suele decirse para resucitar a un muerto. Hechas las presentaciones, sosegados los cuerpos, depositados los enseres, fierros y demás aditamentos en los lugares donde reposaríamos por la noche (que ya llegaremos a aqueste punto) y dispuestos para nuestra labor guerrera, partímonos todos muy contentos con las bestias de carga hacia el barranco para levantar nuestro pabellón, disponer los armeros, alzar pendón de combate y dejar constancia de la presencia de la hueste Fidelis Regi y nuestros amigos de la mesnada Leo Crucis en la muy noble villa de Moyuela de Aragón, protegida de San Jorge..."

"Encontramos allá dispuesto el pabellón de los arqueros de la CAMARA, que tuvieron a bien cedernos ciertas alpacas de paja que de su campo de entrenamiento sobraban para poder atar e tensar los vientos de nuestra tienda, la cual no pudo en un primer momento ser alçada por unas carretas de mercaderes que allá en el lugar donde había de ubicarse nuestro pabellón se hallaban y que tuvieron que ser llamados con grande grita de voces bajo la amenaza de llamar a los alguaciles de la villa y retirar los tan inoportunamente dispuestos jumentos de grado o por la fuerza. Aprouechamos estos momentos previos para montar las diferentes piezas de la cama de madera del señor don Artal de Alagón mientras íbamos desempacando los enseres propios de la mesnada Fidelis, a saber, escudos, baúles, arcones, tableros, armeros, lanças, etc. tras lo cual hicieron su aparición los villanos mercaderes que se habían atrevido a importunar a los ricoshombres de las Doce Casas del Reyno, retiraron sus animales y aquí hubo paz e después gloria y pudimos por fín alçar el noble pabellón de los Fideles Regi Aragoniae..."

"Sin embargo, ¡ay!, recordarán vuesas mercedes que en Maderuelo los elementos se habían confabulado para destruir el campamento de la mesnada real, por lo que sólo disponíamos de una tienda y aún con el mástil que la sostenía provisional, de tal modo e manera que elevado el techo, colocadas sus barras de sujección, tendidas las paredes, tensados los vientos e aderezado todo el conjunto, pudimos contemplar con el alma en los pies que su aspecto getitorcido y churretoso (a lo que nos paresció a los presentes) era ciertamente deplorable e indigno de un campamento de los nobles del rey don Pedro, máxime cuando a nuestro lado el impecable pabellón de la CAMARA, rodeado de una buena docena y media de alpacas de paja magníficamente dispuestas como para revista de un conde, parecía incluso mirarnos e sonreírse con socarronería aragonesa, lo que era humillarnos más de lo que estábamos dispuestos a soportar... Así pues, con renovados ánimos e buen humor -a lo que contribuyó el comentario jocoso de lo que podría dezir el caballero don Artal de Alagón cuando fuese llegado a la villa esa misma tarde antes de la hora de vísperas y contemplase semejante desaguisado- dispusímonos a mejorar el aspecto de nuestra tienda y, tras diversas tentativas y probatinas, acertamos a darle un aire mucho más presentable e propio, quedando los fideles mucho más satisfechos dello."

"Y como a estas alturas habíase llegado la hora de nona y nuestros estómagos pedían funcionamiento, separámonos los integrantes de las mesnadas y fuimonos don Lope, donna Laura, donna Leyre, don Paulo e quien esto os narra a comer alguna vianda por algunos de los puestos del mercado que tales ofrecían, decidiéndonos por unas muy sabrosas longanizas con pan fermentado regado por agua fresca, cerveza e refrescos estimulantes que devoramos a la sombra de los árboles del barranco mientras contemplábamos con ojo crítico nuevamente el pabellón Fidelis Regi y bromeábamos aún con grandes risas imaginando las posibles reacciones de nuestro buen don Artal e la posibilidad de pedir disculpas a los moyuelanos antes de mostrar nuestra tienda a quien se acercase a vella..."

"Et de momento dejaremos assí a nuestros guerreros, si me dan licencia vuesas mercedes, que me llama la naturaleza a los aliviaderos e luego a la mesa, que tanto hablar de comida se me ha ido el santo al cielo y pasa ya una hora de completas..."

“Acabado el yantar dirigímonos todos al palacete del barón de La Guardia donde degustamos un exquisito café con pastas preparado por la duenna de la casa y charlamos amigablemente contando chascarrillos e otras menudencias. Sucedió que el infante don Nicolás -pequeño de tres años- es niño de inquieto talante y quebrantó la espadita de su hermano Daniel sin que éste lo supiera y mucho habrían reído vuesas mercedes viendo los mil circunloquios, salidas de tema y toreos dialécticos de don Juan e donna Elena cuando su hijo don Daniel, de siete annos, preguntóles do estaba su tizona para usarla en las calles de la villa con sus camaradas que afuera esperaban. Finalmente pudieron convencelle de que tirase esgrima con otras armas e de que pronto tendría mercada otra ferruza tan bella o más que la que su hermanico le había quebrado. Todas estas escenas hicieron sonreirse mucho a los presentes, orgullosos de que hubiese en la Casa de La Guardia tanta afición a la esgrima y a tan tierna edad.”

“Mas ya iba siendo hora de vestirse para el desfile que a la hora de completas iba a celebrarse en la villa e incluso ya era llegado el caballero don Artal de Alagón, a quien preguntamos con cierto rubor qué cosa le había parescido nuestro esmirriado pabellón a lo que respondió que mejores los había visto pero que no estaba tan mal como temía, lo cual nos dejó más tranquilos y ya presto pusímonos nuestras galas para participar de la fiesta, que començaba con un desfile (como en estos casos suele ocurrir) y que fue desta manera:

Abrían la comitiva las buenas gentes de Moyuela con su burgomaestre al frente, seguidos por los ministriles caspolinos que de la villa del Compromiso habíanse llegado tocando sus trompetas e tamboriles, tras los cuales se dispusieron los caballos de una compañía de sargentos venidos de poblaciones de la frontera, para a continuación añadirse nuestros ya viejos camaradas de Lurte seguidos de un nuevo contingente de moyuelanos e moyuelanas danzarinas de muy agraciado e lindo aspecto y finalizar con la aguerrida hueste Fidelis Regi e Leo Crucis, cerrando la comitiva los impecables mercenarios de CAMARA comandados por el insustituible don Fadrique d’Enzíjar.”

“He de añadir a todo esto que con grande orgullo estrenaba vuestro galano amanuense para esta ocasión escudo, gambesón e veste correspondiente a los colores de la Casa de Aznar Pardo que para la ocasión habíame confeccionado el maestro sastre don Fernando de Alfajarín, de todo lo cual estaba yo muy orgulloso y lucía magnífico con todos mis fierros encima, dibujando fabulosa estampa con mi escudo colgado a la espalda con su tiracol, la espada e mangual al cinto, la lança en la diestra, el semblante grave y los bravos gritos de ¡Aragón, Aragón, Aragón! en respuesta al ¡¡¡San Jorge!!! de don Artal mostrando la más gallarda figura de cronista e escribano guerrero que jamás en estos reynos se hubiese visto e non digo más, que me pierde la soberbia...”

“Fuimos presentados al burgomaestre en la plaza de la fuente en medio del barranco do se hallaba el campamento y los soldados de CAMARA representaron una caza de brujas de la Santa Inquisición en una de las casas de la villa, sacando della a las malditas adoradoras de Satanás, empujándolas con malos modos e llevándolas luego a un poste donde fueron amarradas e açotadas, tras lo cual un grupo destos mismos arqueros, apiadados de las malas arpías o con ganas de beneficiárselas, que todo sería posible ya que el cuerpo de alguna dellas no dibujaba mala estampa tras los vestidos negros, rebelóse contra don Fadrique e los suyos y entablóse recia batalla entre unos e los otros, con lançamiento de flechas, torpes estocadas e golpear de escudos, aprovexando las brujas el momento para huir despavoridas del lugar...”

“Mucho e bien aplaudido fue el sainete de don Fadrique e su hueste por los moyuelanos, tras lo cual procedióse al desfile por las calles de la villa al son de la música de los ministriles y de los lurteros, durante el cual este vuestro cronista saludó a una muy linda muchachica que conocía de sus feudos en Çaragoça, la cual tomóme una desas fotografías que luego tanto dan que hablar pero que en esta ocasión no tendré ningún reparo en mostraros, ya que en verdad os digo que era la estampa de vuestro amanuense realmente impresionante... en una palabra.”

“Tras el desfile vivióse en el barranco una muy agradable e plazentera jornada vespertina durante la cual hubo de todo y para todos. Mientras las mesnadas de CAMARA lanzaban a los infantes vegigas llenas de agua con un trebuchet dispuesto para la ocasión, un servidor de vuesas mercedes se dedicaba a explicar con escogidas palabras e gestos el funcionamiento de las armas de los nobles guerreros muy al detalle ante el grande interés e deleite de grandes y pequeños, otros fideles mostraban a los infantes (y no tan infantes, que algún que otro talludico e talludica tomaron también las armas de entreno) los seis golpes de la esgrima que todo aprendiz de caballero ha de conocer antes de tomar fierros. Luego tomamos también un exquisito té moruno en la jaima de un grupo de moriscos amigos próximos a nuestro campamento y que resultaron ser bellas e nobilísimas personas, contemplamos con admiración las preciosas aves de presa que los cetreros leoneses habían traído desde sus tierras para mostrar sus habilidades y finalmente al barón de Alagón se le ocurrió la luminosa idea de mostrar al público el pabellón aderezado a la luz de unas velas para regocijo de cuantos quisieron hacello, cosa que sin duda repetiremos en otras ocasiones pues resultó actividad en verdad muy reconfortante e satisfactoria de cara a mostrar cómo se era la vida cotidiana de un fidelis regi aragoniae en tiempos de Su Majestad don Pedro II.”

“Una muy buena e agradabilísima tarde, como digo, que aún habría de ponerse mucho mejor cuando, llegada ya la hora de la cena, dirigímonos a la casona de don Juan de La Guardia para adereçarnos convenientemente. Yo opté por vestir capa de buena lana y esclavina sobre mi nueva veste, ciñendo espada por si acaso, que nunca se sabe, mientras el barón don Artal lucía una suerte de peyote de mangas abiertas con capirote todo ello de color azulón muy elegante. Por su parte, donna Laura no quiso cambiar su camisón blanco, al igual que don Juan, don Paulo e don Lope, que portaban las mismas vestes e camisas que por la tarde, aunque sí vistió para la ocasión donna Laura buena capa para evitar el relente, pues la cena era al aire libre y éste soplaba con discreción pero helando los güesos. Donna Leyre daba la nota de distinción luciendo maravillosa e bellísima con un hermoso vestido granate entallado de generoso escote que muchas veces hacía desviar discretamente la vista a vuestro amanuense en busca de lo que unas pulgadas más abaxo se adivinaba. Que ya se sabe que el Diablo acecha hasta al más virtuoso de los caballeros, e non olvidemos que era aquella noche de bruxas.”

“Fue un yantar mucho más agradable por la compañía, la risa e las bromas que por la comida propiamente dicha, que no pasó de discreta aunque no mala. Una ensalada de diversas verduras e un guiso sabroso e especiado, acabando con un postre llamado flan no son para cantar alabanzas ni gorigoris. Destácase únicamente que mientras don Paulo e don Juan de La Guardia quebraron sus cubiertos a causa del deplorable material de que estaba fabricados, un servidor de vuesas mercedes había optado por llevar sus buenos cubiertos de fierro, que además de resultar más propios fueron también más resistentes, causando la sana envidia de don Artal. Sin embargo fue en ese pabellón dispuesto para más de mil personas mucho más digno de contemplar el espectáculo de títeres que don Lope e don Artal protagonizaron con los forros de las botellas (una de las cuales se volcó ante el caballero de La Guardia, poniendo todo perdido de vino), las carcajadas de donna Leyre e donna Laura al saber qué personaje de la Última Cena de Nuestro Señor hablaba en la parla catalana (perdóneme Dios la irreverencia del chascarrillo), o el atragantamiento de risa de vuestro amanuense al saber que desde el edificio más alto de Toronto se ve Torontontero (esté este lugar do le plazca, que eso es lo de menos).”

“Hízose durante la cena una demostración de buena cetrería leonesa, habló muy bellas palabras don José Abadía (organizador de las jornadas), hubo muy bella e bien executada danza por parte de la dama Eva Sampedro (morisca sin duda, a juzgar por tan pío apellido, que parece querer ocultar unos antepasados que rezaban de cara a La Meca), celebróse rifa de diversos presentes (uno de los cuales era una espada del armero de los Fideles Regi) y los dulzaineros nos deleitaron con su música y los titiriteros con sus juegos e malabares, todo ello entre risas, brindis, alegría, buena compaña, chascarrillos y trasiegos de vino que ya empezaban a perjudicar grandemente a alguno de nuestros mesnaderos.”

“A requerimiento de don Artal, salió vuestro escribano del pabellón do se celebraba la cena para ir a buscar a sus alforjas unas antorchas que más tarde habrían de ser necesarias para el desfile nocturno y a mi regreso encontréme de nuevo con las bruxas de CAMARA, que recitaban conjuros en medio del pabellón y luego eran perseguidas por los soldados de la Santa para ser llevadas a la hoguera. Y hete aquí que una dellas tropezóse conmigo y miróme de muy malos modos, como echándome mal de ojo, a lo que respondí como se merescía, la mala zorra, con otra mirada altanera, desafiante y despreciativa. Y aquí fue donde Enrique de Çaragoça, que esto escribe para vosotros, debió ser envenenado por un conjuro, pues empezó a sentir extraños calores, curiosas visiones e inexplicable euforia, si bien al dirigirme a mis hermanos de armas ninguno dellos notó nada raro gracias a mis esfuerzos por disimularlo. Salímonos todos al exterior, esperamos la llegada de la Inquisición y, como no terminaba de parescer, encendimos las antorchas e subímonos todos al ya dicho castillo de San Jorge formando muy notable e fantasmal procesión de luces, mas llegando a la cima del otero (do el muy perjudicado por el alcohol caballero don Juan de La Guardia se estaba fumando la antorcha, a estas alturas) comprobamos que las brujas sin duda habían volado porque no paresció ninguna por allá. Así que, nuestro gozo en un pozo, iniciamos el descenso y llegamos a una suerte de taberna do sonaban estraños compases...”

“Y llegamos desta manera al punto más increíble de todas estas nuestras crónicas. Porque saben vuesas mercedes que es don Enrique persona seria e anciana que no gusta de madrigales ni piruetas, retirándose temprano a sus aposentos para descansar el cuerpo e la mente. Sin embargo... esta vez algún sortilegio maléfico habían dexado escapar aquellas malditas brujas porque cuando quise darme cuenta estaba mi cuerpo danzando con la capa al viento cual hechicero en aquelarre, disfrutando muy grandemente de cada momento con mis hermanos de armas, bebiendo cerveza fresca, sintiéndome un Fidelis Regi de la Hueste Real como nunca antes lo había sentido, saltando acá, girando acullá, sonriendo e estrechando el talle delicado de donna Leyre con galanura e caballerosidad, formando círculo de amistade a los sones de la voz de una daifa que decía no sé qué de aquí está, viene ya, tan feliz, con sus flechas del Amor para no sé quién, al que se añadió don Artal a la carrera porque casi se pierde la coreografía, y de un maromo que hablaba de un bamboleo, bambolea porque mi vida yo la aprendí a vivir así o como quiera que fuese el carmen que cantaba el villano...”

“Sé que alguno de mis compañeros inmortalizó el inenarrable momento del venerable escribano en plena fiebre de danza y mucho me temo que pronto podránse contemplar aquestas imágenes. Pediré, pues, perdón de antemano ante el bochornoso espectáculo, más... ¡qué diablos, salga el sol por Antequera, que la vida es breve y hay que disfrutalla! big_smilebig_smilebig_smile. A nadie se hizo daño alguno, muy agradable fue la fiesta y aún nos retiramos un poco antes don Juan de La Guardia (que a esta alturas iba MUY perjudicado, hasta el punto de que no atinaba a abrir la propia puerta de su casona), su esposa, su hermano, su cuñada y yo, que tumbéme en el catre bien pasada la hora de laudes con el cuerpo derrengado pero con el espíritu sonriente e muy satisfecho. Lo he dicho al principio: ¡brujas!. Tuvieron que ser las malditas brujas quienes obraron tal encantamiento en mi alma... por el cual les estoy muy agradecido, pero desto guárdenme vuesas mercedes el secreto, pues tengo una reputación que mantener”

“En otra próxima ocasión acabaré de contar a vuesas mercedes el término de las jornadas de Moyuela, pues es tarde y mañana he de atender múltiples y tempranas obligaciones en mi castillo de Çaragoça y además aún he de reflexionar un poco sobre lo ocurrido aquella mágica noche moyuelana... Tengan vuecelencias muy buenas noches.”


SEGUNDA JORNADA

Donde se asiste a la Santa Misa, se nombran caballeros a los infantes y el barón Aznar Pardo emula al pérfido Simón de Montfort rescibiendo en sus carnes impacto de “trebuchet” que afortunadamente no hirió nada más que su orgullo de noble.

“Cantó el gallo a la hora de prima del día de San Cipriano, como suele, mas los cavalleros de la hueste regia no le hicimos maldito el caso y seguimos en brazos de Morfeo hasta bien pasada la de tercia, tan quebrantados estaban nuestros güesos e músculos de la mucha bebida, el mucho danze i el grande jolgorio de la noche previa, hasta el punto de que más de una hora costóme conciliar el sueño, sorprendiéndome casi el chanteclair con los ojos abiertos cual heridas tras el combate. Somnolientos e resacosos bajamos a desayunarnos y hubo que esperar largos minutos antes de pasar por los aliviaderos, pues tan ocupados estaban por la mucha gente que en la casona de La Guardia había pasado esa noche que casi era necesario tomar vez para usarlos.”

“Echábase encima la hora de ir a misa cuando hizo su aparición en Moyuela el cavallero don Rodrigo de Liçana que de sus feudos en Çaragoça venía a compartir con los fideles regi siquiera unas horas de batalla e desfile, de modo que antes de sexta estábamos todos ya vestidos con nuestras galas y entrados en la iglesia y esperamos la llegada de las huestes de CAMARA, que vinieron a poco, distribuyéndonos toda la copia de guerreros en derredor del ara del templo en respetuosa actitud en tanto el sacerdote oficiaba la missa para todo el pueblo de Dios. Mucho llamó la atención de este cronista vuestro el atrevimiento e desfachatez de los arqueros, que se mantuvieron cubiertos con sus yelmos y almófares e incluso desenvainaron e mostraron fierros con osadía ante el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo consagrado en la Hostia cuando lo preceptivo era descubrirse y arrodillarse con gran devoción e respeto e mantener ocultas las espadas, pues no agrada al Señor mostrar instrumentos de guerra en su santa presencia. Deben ser costumbres de gentes villanas e ignorantes, sin duda, assí que nada dije por no parecer descortés ni soberbio, mas no dejaron de impresionar mi sentido del protocolo e la buena crianza que forjé en mis mocedades, allá en Sigena.”

“Pronunciado el Ite, missa est! por el sacerdote, abandonamos todos la iglesia e nos preparamos para nuestro ya clásico nombramiento del caballero ante la portada del templo, acto en el cual yo había de ocuparme de ejercer como maestro de ceremonias mientras don Juan de La Guardia hacía el papel de noble don García Ximénez e don Artal de Alagón era el aspirante que iba a rescibir su nombramiento. Y en ello estábamos cuando comenzó a voltear la campana de la iglesia anunciando fuego, lo que nos llenó a todos de espanto e las gentes partieron al arma por ver si podían ser de ayuda. Todo quedó, sin embargo, en un susto y ninguna desgracia hubo de lamentarse, de modo que de ahí a poco púdose continuar la ceremonia e investir como caballero del rey a don Artal, tras lo que se produjo un muy notable y feroz enfrentamiento a mangual, hacha y espada entre éste y don Rodrigo de Liçana con el triunfo de éste sobre el primero. Mas he sabido que dello queda buena muestra por estos mundos modernos e técnicas e artificios diabólicos que tanto se me escapan, así que a ellos remito a vuesas mercedes, pues no sé qué cosa puede ser ese youtube del demonio ni me pararé mientes a averiguarlo pues me importa tres ardites.”

“Posteriormente -como solemos- procedióse a nombrar y expedir documentos de caballericos a los tiernos infantes moyuelanos y otros no tan infantes, de todos los cuales impresionaron grandemente a este vuestro escribano un tierno niñico de apenas dos años llamado con el nombre del apóstol Santiago e una dama de grave e notable apariencia que dijo llamarse donna Olga y que iba acompañada de una duenna más joven. A lo que supo más tarde vuestro cronista, la tal dama había sufrido grave enfermedad que habíale paralizado el cuerpo en parte, motivo por el cual fue de especial orgullo, cariño e satisfacción pare este escribano expedir a la buena dama su certificación de servidora del rey nuestro señor, pues con ello demostraba que todo el mundo es buen vasallo si su ánimo está pronto al honor e la lealtad, sea cual sea la condición física del cuerpo material que lo tiene atrapado. Finalmente se procedió a investir a don José Abadía con el mismo título de Caballero del Rey don Alfonso, lo cual mucho nos agradeció, tras lo que retiramos ya nuestros enseres y nos dirigimos hacia el campamento con ánimo ya de comenzar a desmontarlo.”

“Sin embargo en estas horas próximas a la del yantar aún hallaron ánimos don Artal e un joven moyuelano para cruzar fierros en combate de entrenamiento mientras los arqueros de CAMARA preparaban de nuevo su trebuchet lanzando vegigas de agua a los transeúntes, de modo que una dellas vínose directamente hacia mi cabeza. Mas son muchos ya los eventos a los que este cronista viene asistiendo como para ejercer de pardillo, assí que armado como estaba, con lança e con escudo, ví venir el proyectil, fui a su encuentro y detúvelo con el escudo, ante lo cual los arqueros hicieron gran grita de júbilo mientras yo les amenazaba con la lanza por encima de la cabeça, desafiante ante semejante cuadrilla de bárbaros que se atrevían a molestar a un Fidelis Regi, nada menos que al barón Aznar Pardo, Mayordomo del Rey don Pedro. Pasáronse assí en buena armonía e deleite guerrero un buen par de horas entre pitos e flautas hasta que al fin decidimos dejar bien recogido nuestro campamento, quitarnos los fierros e subir a degustar buena carne asada, e chorizo, e longaniza e ternasco en la bodega de don Juan de La Guardia, que era lugar recoleto, fresco y muy agradable donde dispusiéronse unas mesas, unas ensaladas y un buen fuego en el que se asaron las viandas regadas con buen vino de Murcia e agua fresca para quien no acostumbra a beber alcohol, como es mi caso. Pero, dado el desmelene de la noche anterior y considerando las bondades de los caldos murcianos, atrevióse el cronista a probar el vino, de lo cual quedó muy satisfecho e contento.”

“Y ciertamente, mis señores, poco más queda ya por dezir. Acabada la pitanza, disfrutados los chascarrillos e las bromas (¡Torontontero!) e saboreado un vaso de buen licor casero de las bodegas de La Guardia, baxamos al barranco a desmontar tienda e armeros, cargamos todo en nuestros jumentos e corceles, nos despedimos muy agradecidos de donna Laura, donna Leyre, don Paulo e la familia de La Guardia, aproveché los últimos instantes en Moyuela para darme una buen ducha e partimos cansados e muy felices a nuestros respetivos feudos en Çaragoça y Alagón, donde esperaban nuestras familias...”

“Grandes e notables fueron, por tanto, las jornadas de Moyuela, sin duda de las mejores que este escribano vuestro ha conocido aqueste anyo de gracia y en las que más ha disfrutado tanto de la compaña como de las propias gentes de la noble villa, que nos acogió talmente cual si fuéramos hijos suyos. Guárdela Dios de todo mal en nuestros días y en siglos venideros, pues tal se merece la virtud de sus habitantes.”

“En Çaragoza de Aragón, a diez y nueve días del mes de Septiembre de 1117, festividad de San Jenaro, obispo e mártir."

Enrique de Çaragoça
Cronista oficial de Fidelis Regi

SEMPER FIDELIS!